El reso es subir, subir y subir hasta llegar a "la pradera".
Allí nos comimos el "bocata" de chorizo.
Luego tocaba subir y subir de nuevo hasta que, ¡por fin! te encuentras de frente con el famoso Yelmo.
Para subirlo "a pata" hay que bordearlo un poco por la derecha para subir un último tramo muy divertido donde muchas veces hay que "echar las manos" y escalar de piedra en piedra.
Nos faltó llegar arriba porque todavía nos falta un poco de pericia para pasar "la chimenea" sin correr riesgo de darnos un leñazo. En otra ocasión será.
Travesía chula y buen tiempo. Ya estamos echando de menos pisar nieve pero en cinco meses ya estamos haciendo "invernales".




No hay comentarios:
Publicar un comentario