Un domingo de julio madrugué y me fui a dar un paseo por el circo de Gredos. Mi intención era la de llegar a la charca Esmeralda.
No llevaba camiseta, ni gorra, ni crema solar, ni comida. Solo unos escarpines y un poco de agua de mar mezclada con zumo de pomelo.
Fue un paseo en solitario. Sol, naturaleza, ayuno, agua fría...meditación, respiración, contemplación...
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