La montaña está hasta arriba de nieve. ¿Cómo nos lo íbamos a perder?
Igual que el año pasado, rondando el cumpleaños de Javier, subimos a la montaña Javier y yo.
Un raquetéo a troche y parriba. Nada de viento. Nada de frío (Bajo cero, claro).
Las cornisas estaban cargadas como en los mejores tiempos. ¡Flipante!.
Javier y yo lo pasamos bomba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario